De acuerdo con los datos entregados en la Cuenta Pública 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, realizada el 29 de julio pasado, el Directorio Nacional de ANFUCULTURA quiere hacer presente ante la opinión pública las alarmantes contradicciones entre los resultados positivos que el Ministerio presenta al país y el discurso de desprestigio y desinformación de la gestión institucional que el Ministro Francisco Undurraga ha sostenido desde que asumió el cargo, acompañado de anuncios de desvinculaciones y de un severo ajuste presupuestario durante 2026.
En primer lugar, se hace necesario recordar que los resultados expuestos corresponden al período 2025–2026, incluyendo los cuatro meses gestión de las actuales autoridades, ejecutando planes y programas que son resultados del Estado, construidos por sus funcionarias y funcionarios junto a artistas, trabajadores y trabajadoras de la cultura, organizaciones, comunidades e instituciones culturales de todo el país y no pueden arrogarse a un solo actor de este ecosistema.
La Cuenta Pública reconoce que el crecimiento presupuestario de los últimos años permitió fortalecer programas, organizaciones culturales, orquestas regionales, teatros, proyectos e infraestructura. El propio documento establece así una relación entre disponibilidad de recursos públicos y fortalecimiento de las políticas culturales. Sin embargo, durante 2026 se concretó una reducción de $51.750 millones, cercana al 10% del presupuesto ministerial aprobado para este año.
Los Fondos Cultura, uno de los programas más antiguos y conocidos por la ciudadanía y la comunidad artística, muestran claramente esta contradicción. La Cuenta Pública destaca 2.653 proyectos seleccionados durante 2026, más de $48.800 millones adjudicados y más de 10 mil trabajadores y trabajadoras de la cultura vinculados a las iniciativas financiadas. No se puede destacar el impacto, cobertura territorial y aporte al empleo cultural de una política pública sin asumir también los efectos que puede tener reducir sus recursos en un 9% para el año siguiente, como ya sabemos que se hará, incluso antes de conocer estos resultados.
Adicionalmente, se hace necesario poner una alerta en el rediseño de los Fondos Cultura 2027, recientemente anunciado por el Ministro, que junto con la reducción global de recursos incorpora nuevas prioridades y restricciones de acceso, entre ellas un criterio de alternancia que impedirá postular a determinadas líneas a responsables de proyectos seleccionados en la convocatoria anterior. Estas modificaciones requieren fundamentos técnicos claros, reglas objetivas y transparentes y una adecuada consideración de sus efectos sobre artistas, trabajadores/as de la cultura y organizaciones, que a fin de cuentas también son un sector económico de esta sociedad que será afectado.
Del mismo modo, desde ANFUCULTURA levantamos la alerta frente al anuncio del Ministro en relación a excluir proyectos del financiamiento público por determinados contenidos, utilizando como respaldo la legislación sobre calificación cinematográfica, lo que claramente implicaría grados de censura que no tienen cabida en un sistema democrático ni se ajustarían al marco legal vigente.
La Cuenta Pública demuestra, entonces, que Chile cuenta con una institucionalidad cultural que desarrolla políticas de alcance nacional, financia creación, sostiene programas y organizaciones, protege el patrimonio, genera actividad y empleo cultural y permite que millones de personas accedan y participen de las culturas. Resulta contradictorio, entonces, exhibir esos positivos resultados mientras se desacredita a la institucionalidad que los produce, se reducen sus recursos y se mantiene incertidumbre sobre la continuidad de sus trabajadores/as.
Por otra parte, desde que asumió en su cargo, el Ministro ha intentado justificar estos recortes con desafortunadas declaraciones que no han hecho otra cosa desprestigiar la institución, desinformar a la ciudadanía y desvalorizar el trabajo de quienes la sostienen, debilitando sus capacidades necesarias para cumplir su misión pública.
Como organización sindical, nunca nos hemos opuesto a evaluar, modernizar ni mejorar la eficiencia del Ministerio. Conocemos y hemos planteado durante años y con masivas movilizaciones, los problemas que requieren solución para avanzar en el fortalecimiento de nuestra orgánica institucional y bien los saben las actuales autoridades, con quienes estamos discutiendo un nuevo acuerdo de implementación del Plan de Fortalecimiento Institucional 2026–2030.
Pero la eficiencia no puede convertirse en sinónimo de reducción o precarización de la función pública. Por esta razón es que exigimos respeto por la institucionalidad y por los funcionarios/as que sostienen la ejecución en todo el país. Las deficiencias deben identificarse y corregirse con antecedentes técnicos, diálogo institucional y decisiones fundadas, no mediante descalificaciones generales.
Los resultados presentados en esta Cuenta Pública demuestran el valor público que esta institucionalidad es capaz de generar. El desafío de una nueva administración debe ser fortalecerla, corregir sus debilidades y mejorarla junto a sus trabajadores y trabajadoras, el sector cultural y la ciudadanía; no precarizar las capacidades que hacen posible su misión.
Reiteramos nuestro compromiso con una gestión pública transparente, rigurosa y verdaderamente descentralizada. Al mismo tiempo, exigimos a la autoridad ministerial detener esta estrategia de desprestigio y desinformación, y la apertura inmediata de un diálogo real y efectivo con la representación de las y los trabajadores.
DIRECTORIO NACIONAL ANFUCULTURA
